Un ransomware es un software malicioso (malware) que bloquea archivos del ordenador mediante su encriptación y pide un “rescate” monetario para recuperar el acceso a los archivos.

La infección por ransomware puede ocurrir por varias vías, como pinchar en vínculos de determinadas páginas de internet o de correos que suplantan la identidad de emisores legítimos. Una vez infectado un ordenador, la infección puede transmitirse a otros a través de la red.

No hay que olvidar que los ordenadores no son los únicos dispositivos susceptibles de contraer infecciones por ransomware, sino que estas también pueden afectar a dispositivos móviles, tablets, etc.

Disponemos de dos armas fundamentales contra este tipo de malware: el sentido común y la prevención.

El sentido común nos dicta que entremos sólo en páginas de confianza. Ante un correo sospechoso, verificar la dirección del remitente, la calidad de la redacción, pasar el cursor sobre los vínculos (sin pincharlos) para ver a dónde llevan… Debemos escanear cualquier pendrive que se halla metido en un equipo ajeno. Por supuesto, ante la menor sospecha de infección, debemos desconectar nuestro ordenador de la red. Y, sobre todo, nunca pagar el rescate, ya que no tenemos garantía de que nos vayan a devolver los archivos y, además, alentamos a los delincuentes para que persistan en sus prácticas.

La prevención se basa en usar sistemas operativos y software correctamente actualizados, programas antivirus y antimalware y copias de seguridad de los datos. Una vez producido el desastre, es muy posible que la única salvación para nuestros datos sea la existencia de una copia de seguridad.